Gumersindo Rego: “La vida feliz. ¿Qué podemos hacer?”

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La felicidad es una experiencia que engloba vivencias positivas y es una buena medida del desarrollo personal y social; es difícil de definir pero, si observamos los momentos más felices y más tristes de la vida, tendremos puntos de referencia para seguir el camino adecuado.

Si tenemos un cáncer de pulmón seguramente hemos fumado y no hemos seguido el camino adecuado para la salud, uno de los pilares de la felicidad, y lo mismo se podría decir de otros riesgos. Si usamos un lenguaje agresivo y actuamos mal sembraremos odio y agresividad en el ambiente y se volverán contra nosotros. Si resentimos demasiado, mal vamos. El olvido y el perdón son imprescindibles, una vez aprendida la lección. Si no sintonizamos con nuestro entorno el mínimo necesario  viviremos en estrés continuo. “El bien de la humanidad debe consistir en que cada uno goce al máximo de la felicidad que pueda, sin disminuir la felicidad de los demás” (Aldous Huxley).

Según Kant, es feliz aquel a quien todo le va según sus deseos. Según Maslow, satisfechas las necesidades básicas surgen otras, hasta llegar a la autodeterminación y la autonomía personal. La felicidad es una magnitud abierta y dinámica y sin un techo definido.

El conocimiento es fundamental para la vida feliz. Creer que las enfermedades se debían al castigo de los dioses, a maldiciones, a hechizos de enemigos o al mal de ojo ocasionó grandes sufrimientos hasta que se conocieron las causas de la enfermedad.

“Nadie es feliz sino por comparación” (Shadwell). En salto de altura es feliz el que salta más que los otros y el que supera su salto anterior. Somos felices estando en la consciencia de los demás, como héroes a ser posible. Por eso hay campos de fútbol y espectadores. “Por muchas riquezas que el hombre posea… no se siente satisfecho si no cuenta con la estimación de los demás” (Blaise Pascal).

En un estudio sobre la felicidad en el mundo (2009), Veenhoven concluye que tiende a aumentar y que es mayor en los países más desarrollados. Seligman (psicólogo) resalta como factores de felicidad la actividad atractiva, las buenas relaciones, la pertenencia a algún grupo o sociedad y tener objetivos en la vida.

A lo largo de la vida vamos construyendo nuestra persona libre y también nuestra felicidad, cada uno a su manera. Siempre que se quiso imponer un modelo común de vida feliz fue un fracaso. “¡La felicidad!… cada uno la entiende a su manera” (Bohl de Faber). Tenemos que desplegar nuestras capacidades si queremos ganar una medalla olímpica, por ejemplo, o seremos desplazados hacia la media y tendremos que conformarnos  con ganar una partida de tute. “Puede ser que lo que hacemos no traiga siempre la felicidad, pero si no hacemos nada, no habrá felicidad” (Albert Camus).

Lo que se nos impuso al nacer tenemos que devolverlo, pero la vida libre que hemos deseado y construido a nuestro gusto nos pertenece y nos duele que nos sea expropiada con la muerte. La felicidad plena es imposible con la sombre de la muerte en el horizonte. Blas Pascal afirmaba que para ser feliz el hombre necesitaría ser inmortal, pero, al no poder serlo, decidió no pensar en ello, sin embargo no vale esconder la cabeza debajo del ala. La muerte está ahí y hay que hacerle frente con el conocimiento y confiando en los mensajes de esperanza propuestos a la humanidad.

Por Gumersindo Rego.

Médico

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