Envejecimiento. ¿Qué podemos hacer?

Por Gumersindo Rego

Escrito por

La angustia ante el envejecimiento y ante la muerte ha quedado reflejada en la narración más antigua de la historia escrita hace unos 4.300 años en Mesopotamia. Gilgamesh buscaba la inmortalidad y el inmortal Utnapishtim le dijo que eso era cosa de dioses, pero que  había una planta en el fondo del océano que le podía devolver la juventud. Después de enormes dificultades encontró la planta pero una serpiente se la robó mientras descansaba en la orilla.

Apolo se enamoró de la Sibila de Cumas (vidente) y le prometió todo lo que le pidiese. Sibila pidió vivir tantos años como arenas pudiese recoger, pero se olvidó de pedir la eterna juventud y al verse muy vieja ya deseaba morir. Una cosa es vivir siempre y otra vivir de cualquier modo. “Es mejor ser un joven abejorro que una vieja ave del paraíso” (Twain).

Los alquimistas buscaron, sin éxito, el elixir de la eterna juventud y muchos murieron al probar sus pócimas.

Contra el declive de la sexualidad se ensayó de todo, incluso poniendo en riesgo la vida. Hay tratamientos para la disfunción eréctil, pero hay que tener en cuenta que la riqueza emocional de la sexualidad es difícilmente manejable con remiendos puntuales. El problema es mayor para los que centran su vida en la sexualidad sin tener en cuenta que hay otras dimensiones importantes de la vida, las que hacen felices a los niños, por ejemplo.

Los telómeros, protectores de los cromosomas, se acortan con la edad y las células cancerosas son inmortales porque mantienen activa la telomerasa que los regenera. Se consiguió rejuvenecer ratones transfiriéndoles el gen de la telomerasa, pero el riesgo de inducir cáncer obliga a esperar más estudios. Las células madre son prometedoras, pero el riesgo de inducir tumores también obliga a esperar. Parece que el organismo opta entre morir por cáncer o por envejecimiento. El avance en el tratamiento del cáncer puede facilitar el uso de estos tratamientos.

Nuestro organismo se oxida,  pero no hay evidencia científica que apoye el uso de antioxidantes contra el envejecimiento, en personas normales que toman una dieta adecuada.

La restricción calórica tiene efecto favorable sobre la supervivencia y el resveratrol tiene efecto similar pero su uso contra el envejecimiento es discutible en personas sanas. Lo mismo puede decirse de la melatonina y de los productos hormonales.

El organismo agradece que se le corrijan los valores que tiene alterados, pero si están normales, de poco sirve modificarlos. La vida ya optó por los valores más convenientes para la supervivencia, por selección natural

Con el tiempo se van formando enlaces químicos entre las moléculas de nuestro cuerpo y lo van haciendo cada vez más rígido. Con el tiempo también se van acumulando residuos en nuestros tejidos y vamos convirtiéndonos en una especie de  basurero.

Tenemos defensas contra el envejecimiento, pero son defensas que también envejecen, con lo que se va estrechando el camino y el envejecimiento se hace inevitable y aunque a veces surgen noticias muy esperanzadoras la serpiente nos roba la planta, como le ocurrió a Gilgamesh. Además si fuese posible evitar el envejecimiento solo se beneficiarían las últimas generaciones, habría que limitar la natalidad y tendríamos que ver siempre las mismas caras.

Debemos hacer vida activa, armonizar lo necesario con el entorno para no estar en un estrés continuo, tomar una alimentación rica en legumbres, verduras y frutas y sin muchas grasas de origen animal. No debemos comer una proporción excesiva de carnes, porque no somos animales carnívoros y porque, para el aporte de calorías, son más apropiados los cereales, por ejemplo. No debemos fumar ni tomar alcohol en exceso. No debemos creer en soluciones mágicas, ni en opiniones de indocumentados y, si sospechamos que algo va mal, debemos acudir al médico, representante de la ciencia que erradicó la viruela y que puso pies en la luna.

Etiquetas do artigo:
Categorías do artigo:
Cultura

Comentar

O teu enderezo electrónico non se publicará Os campos obrigatorios están marcados con *