Selvas de A Fonsagrada

Por: Gumersindo Rego Fernández

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En A Fonsagrada se pueden ver agrestes y hermosos valles, todavía en estado de selva. Aquí no vamos a referir a dos recorridos por el Rodil y sus afluentes. Hay otros muy interesantes en la cuenca del Navia recorridos por “O Rio da Cova y por “o rio Suarna. Hay que destacar La seimeira de Vilagocende y el barranco espectacular que desciende desde el Acebo hasta “ O Marondo” en el que están colgadas las ruinas del poblado más pendiente de Fonsagrada, “O ludeiro”, en el que se “despeñaban as pitas”, según algunos.

Entre Silvachá y Castañoso está cerredo. Es un valle recorrido por el río de Cerredo, con muchas truchas en aquellos tiempos (mediados del siglo XX) y que movía el molino “do Abade” de Castañoso y el “do Penallo de Silvachá”. En una explanada que, según Enrique López, corresponde a la escombrera de la mina de “as Cobas”, quedan restos  de la capilla de Santiago. A Cerredo iban los habitantes de Mazaeda y de otros pueblos circundantes a buscar la “duela” para hacer las cestas y que consistía en pequeños tallos de roble y ramas de avellano. También se obtenía allí el material para cerrar las “searas”, sembradas de centeno, trigo y cebada.

Era un lugar donde aullaban los lobos durante la noche, asustando a los viajeros y era un lugar apetecible para algunos que buscaban la soledad, como Paco de Barangón da Puebla que, al parecer, vivió allí algún tiempo, hasta que encontró una culebra en la hamaca.

También se ve que este fue lugar apetecible para el hombre primitivo, a juzgar por el interesante hallazgo de un poblado castreño en la cima de una elevación que hay en el corazón del valle, poblado que hoy en día se puede visitar gracias al esfuerzo de algunas instituciones y de algunos exploradores, esfuerzo que es de agradecer. Ya se descubrieron algunas construcciones primitivas y, entre ellas, un horno bien conservado.

En Gallol hay un bosque de castaños probablemente de los mayores de Fonsagrada y en la confluencia del río Rodil con el “da Veiga” está “o Castelo”, con un corte que sugiere la defensa de un castro. Hay una leyenda de que tiene una cueva en este lugar que al día de hoy no parece existir. Es un hermoso por su ubicación en la confluencia de los ríos.

Gumersindo Rego Fernández

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